Autor Tema: Como actuar frente a una elección de comida basura/no saludable  (Leído 101 veces)

Abril 08, 2019, 13:02:24 pm
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Cita de: Sheila Mulero
Antes de romper la dieta:

Observa tu instinto, analiza esa energía y ansiedad sin juzgar. Date cuenta de qué estás sintiendo. No reacciones, no hagas nada. Coge un temporizador y pon 2 minutos en los que pararte y estar con ese impulso reprimiéndolo, de forma incómoda y lo aguantas. Así, cada vez que te dé, irás aumentando el tiempo y romperás ese patrón de acción-reacción.

Durante esos minutos puedes responder estas preguntas mentalmente:

¿Tengo hambre? ¿Hace cuantas horas he comido? ¿Estaré mejor cuando coma? ¿Será una satisfacción momentánea o duradera? Del 1 al 10. ¿Cuánto de feliz me hace? ¿Alguna vez conseguiste cuidarte durante un tiempo sin salirte del plan y sentirte orgulloso contigo mismo? ¿Eso fue una satisfacción momentánea, o duradera? Del 1 al 10. ¿Cuánto de feliz te hizo? Ahora regodéate en esa sensación, de verdad intenta sentir en tu cuerpo esa cosilla en el pecho lleno de orgullo, o cosquilleo en la barriga, intenta traer al presente las sensaciones positivas y beneficiosas que te traen ese recuerdo.

Una vez acaben esos dos minutos y hayas pensado todo esto, si quieres ir a comer desconsoladamente, hazlo, pero si crees que puedes aplazarlo o alargarlo un poco más, marca la hora en la que crees que sería lógico volver a comer y busca algo que hacer productivo o entretenido que te permita posponerlo.

Analiza todo lo que sientes, comes, saboreas, engulles, tocas, hueles… Y cuando acabes, analiza qué ha mejorado dentro de ti, piénsalo muy detenidamente y esfuérzate en encontrar los beneficios de esta comida basura y apúntalo todo. Analiza cómo te has sentido en cada momento, haz un repaso mental de cada uno de los alimentos que has ingerido y las sensaciones que has tenido. Escríbelo todo y guárdalo. La próxima vez que vuelvas a tener ganas de darte un capricho o te sorprendas a ti mismo “en plena faena”, recuerda ese escrito y léelo varias veces.

Así consigues dejar de preguntarte el POR QUÉ (lo cual no te da alternativas, reafirma las creencias que tienes en tu mente “porque soy muy flojo”, “porque no tengo remedio”, "porque me lo merezco", "porque me lo he ganado") y consigues centrarte en el PARA QUÉ lo haces. Es más profundo, hay que pensarlo y ayuda a encontrar alternativas o ventajas secundarias. Por ejemplo: “para no sentirme triste”, “para no aburrirme”. Así podrás entender tus emociones y comprometerte con otras formas saludables de manejarlo. A raíz de entender el para qué, plantéate de forma más trascendental: ¿Qué aspectos de mi vida no están siendo cómo me gustarían y estoy afrontando con elecciones de comida no saludable? ¿Qué quiero decir o hacer o sentir en este momento de mi vida? ¿Qué necesito cambiar? ¿Qué sentido quiero darle a mi vida? Dale la importancia que tiene, no la menosprecies y piensa todas estas cuestiones para encontrar una forma de complacerlas y ser feliz plenamente.

Suele pasar que tenemos la idea de “necesitar” ese atracón o capricho, si lo necesitas es porque sientes o crees que te hace bien, te ayuda a algo, te alivia de alguna manera. Pero realmente si analizas todas las sensaciones, tanto durante como después, te darás cuenta de que solo te estás haciendo daño. Parece obvio pero es importante que entiendas que te estás hiriendo y destrozando poco a poco, tanto a nivel fisiológico por el esfuerzo al que expones a tu cuerpo, como psicológico para soportar la carga emocional posterior.

Ten en cuenta que vas a tener que PRACTICAR hasta conseguir salir de esto. No puedes poner en práctica una estrategia y que la solución sea mágica, efectiva, duradera, fácil, llevadera y sin esfuerzo. Por desgracia, dolerá, será difícil, te costará, te fustigarás. Pero también te digo que saldrás, lo harás si insistes en buscar formas de conseguirlo y que sean aptas para ti y te funcionen de forma duradera en tu vida. Habrá recaídas, caerás miles de veces antes de salir de esto y volverás a recaer alguna vez aunque hayan pasado años. Pero cada recaída te hace aprender algo nuevo: algo nuevo a evitar, algo nuevo en lo que concentrarte, algo nuevo en lo que pensar, alguna consecuencia negativa diferente que no habías vivido. Y te hace más fuerte.